Cartón prensado
CremableBanda económica
Cartón de alta densidad con acabados sobrios. Resistente para el uso al que se destina y con la huella ambiental más baja de todo el catálogo. Es la opción ecológica por excelencia y la más barata.
Guía práctica · Elegir con criterio
Es la partida que más mueve el precio final de un servicio funerario y la que menos se pregunta. Qué medidas existen, en qué se diferencian los materiales, cuáles valen para incineración y por qué una caja de zinc no puede entrar en un horno crematorio.
De todas las decisiones que una familia toma en las horas siguientes a un fallecimiento, la del féretro es la que más dinero mueve y la que se toma con menos información. Se elige en un catálogo, en un momento de aturdimiento y con la sensación incómoda de que escatimar aquí es escatimar en el afecto. Conviene decirlo con claridad: el precio del ataúd no guarda ninguna relación con el respeto a la persona fallecida. Guarda relación con la madera, con el acabado y con los herrajes, y nada más.
Esta guía explica lo que hay detrás de esa elección para que puedas hacerla con criterio propio: qué medidas se manejan, qué distingue realmente un material de otro y qué condicionantes técnicos existen —que los hay— cuando el servicio termina en incineración.
Las cifras que siguen son las habituales en el mercado español. Cada fabricante tiene su propia carta de medidas, así que tómalas como orden de magnitud y confírmalas con el operador.
| Tipo | Largo | Ancho | Alto |
|---|---|---|---|
| Adulto estándarCubre la gran mayoría de los servicios. Es la medida que el operador da por supuesta si no se le indica otra cosa. | 1,90 – 2,00 m | 55 – 60 cm | 35 – 40 cm |
| Adulto especialPara personas de gran estatura o complexión amplia. Se fabrica bajo pedido y condiciona precio, plazo y, en ocasiones, la sala de velatorio. | Hasta 2,10 m o más | 65 – 80 cm | 40 – 45 cm |
| InfantilSe ajusta caso por caso. Los operadores suelen aplicar tarifas reducidas o bonificadas en estos servicios: pregúntalo. | Variable según edad | Proporcional | Proporcional |
| Caja de restosSe emplea en reducciones y traslados de restos tras una exhumación, no en un servicio funerario ordinario. | Aprox. 70 – 90 cm | 35 – 45 cm | 30 – 40 cm |
Dilo en la primera llamada
Si la persona fallecida era especialmente alta o de complexión grande, indícalo al contratar, no después. Una medida especial se fabrica bajo pedido, tiene su propio plazo y puede condicionar tanto el precio como la sala de velatorio asignada. Descubrirlo el mismo día obliga a improvisar en el peor momento.
Ordenados por coste aproximado. La columna de la derecha indica si el material es apto para cremación, que es el condicionante técnico que más gente descubre tarde.
Banda económica
Cartón de alta densidad con acabados sobrios. Resistente para el uso al que se destina y con la huella ambiental más baja de todo el catálogo. Es la opción ecológica por excelencia y la más barata.
Banda económica
Tablero recubierto de una fina lámina de madera noble. Aspecto de madera maciza a coste muy inferior. Es el modelo básico de la mayoría de presupuestos cerrados.
Banda intermedia baja
Madera maciza de grano claro, ligera y de precio contenido. El clásico de siempre y una opción perfectamente digna: la diferencia con modelos más caros está en el acabado, no en la función.
Banda intermedia
Maderas densas, de veta marcada y gran presencia. Admiten tallado, molduras y acabados brillantes. Es donde se sitúa la mayor parte de la gama media alta.
Banda alta
Maderas nobles de tono oscuro con acabados de ebanistería y herrajes trabajados. La diferencia de precio frente a un pino sencillo puede ser de varios miles de euros sobre el mismo servicio.
Variable
Modelos de fibra vegetal trenzada, biodegradables y de aspecto muy distinto al convencional. Ecológicos, aunque los de diseño pueden costar más que una madera sencilla.
Suplemento obligatorio
Envoltura metálica estanca que se sella y se coloca dentro del féretro de madera. Es obligatoria en traslados internacionales y en determinados supuestos sanitarios. No se elige: se impone cuando procede.
La cremación impone una condición simple de enunciar y estricta en la práctica: todo lo que entra en el horno tiene que ser combustible. Eso excluye tres familias de elementos que aparecen con frecuencia en féretros pensados para inhumación.
Esa última incompatibilidad merece detenerse, porque afecta a un supuesto concreto y relativamente frecuente. La caja de zinc es obligatoria en los traslados internacionales y en algunos supuestos sanitarios, precisamente por su estanqueidad. De modo que si la intención es repatriar un cuerpo y después incinerarlo en destino, hay dos operaciones distintas: el traslado con zinc y, ya en destino, el cambio a un féretro apto para el horno. Avisad de la doble intención desde el principio para que os presupuesten las dos fases y no aparezca un cargo inesperado a mitad de proceso.
En general, si el féretro elegido no es apto para cremación, hay que sustituirlo antes del horno y ese cambio se factura como una partida adicional. Es una de las preguntas de un minuto que más disgustos evita: «¿este modelo es válido para incineración o hay que cambiarlo?».
Cómo funciona el proceso completo de incineración en Burgos.
Son tres cosas distintas y la confusión entre ellas es constante, sobre todo al leer un presupuesto.
Algunos operadores ofrecen la posibilidad de usar un modelo de presentación durante el velatorio y otro más sencillo para la cremación. Es una práctica legítima y puede tener sentido económico, pero exige transparencia total: pide por escrito qué modelo se factura, cuál se incinera y qué ocurre con el primero después. Cómo responda una funeraria a esa pregunta te dice bastante sobre cómo trabaja.
Guía de urnas: tipos, materiales y qué hacer con las cenizas.
La opción ecológica ha dejado de ser marginal. Se fabrican con materiales de origen renovable y biodegradable —cartón prensado de alta densidad, mimbre, bambú, tableros sin resinas tóxicas—, con acabados al agua y sin herrajes metálicos. En cremación reducen las emisiones y el residuo; en inhumación, aceleran la descomposición.
En precio, el cartón prensado es habitualmente la opción más económica de todo el catálogo, lo que convierte esta elección en una de las pocas donde el criterio ambiental y el económico apuntan en la misma dirección. Los modelos de diseño en mimbre o bambú son otra cosa: pueden superar el precio de un pino sencillo por su acabado artesanal.
Si te interesa esta vía, pregúntala expresamente. No siempre figura en la primera página del catálogo que se enseña a la familia.
El féretro de adulto habitual en España ronda los 1,90-2,00 metros de largo, entre 55 y 60 centímetros de ancho y unos 35-40 centímetros de alto. Existen medidas especiales, tanto en longitud como en anchura, y se fabrican bajo pedido con un plazo que hay que consultar. Si la persona fallecida era de complexión grande o especialmente alta, indícalo en la primera llamada: condiciona el modelo, el precio y a veces la sala.
De menos a más coste: cartón prensado y aglomerado chapado en la banda económica; pino macizo en la intermedia baja; roble y haya en la intermedia; y caoba, sapeli o nogal con acabados tallados y herrajes en la alta. La diferencia entre el modelo más sencillo y uno noble puede ser de varios miles de euros sobre el mismo servicio, y es la partida donde más margen de decisión tiene la familia.
Los fabricados íntegramente con materiales combustibles: madera maciza sin tratar en exceso, tableros de fibra, cartón prensado. Quedan excluidos los que llevan piezas metálicas —asas, bisagras, tornillos, crucifijos atornillados—, los revestimientos plásticos que liberan cloro al arder y, muy especialmente, las cajas de zinc. Si el féretro elegido no es apto, hay que cambiarlo antes de la cremación, y ese cambio se factura.
Porque el zinc no arde: funde y contamina el horno. La caja de zinc es obligatoria en los traslados internacionales y en algunos supuestos sanitarios, precisamente por su estanqueidad, pero es incompatible con la cremación. Si vais a repatriar un cuerpo y después incinerarlo en destino, avisad de la doble intención desde el principio para que os presupuesten bien las dos fases.
Modelos fabricados con materiales de origen renovable y biodegradable —cartón prensado de alta densidad, mimbre, bambú, tableros sin resinas tóxicas— con acabados al agua y sin herrajes metálicos. Reducen las emisiones en la cremación y aceleran la descomposición en inhumación. Suelen ser más económicos que la madera noble, aunque los modelos de diseño en mimbre o bambú pueden costar más que un pino sencillo.
El de presentación es el que se ve durante el velatorio, elegido por su aspecto; el de cremación es el que entra en el horno y solo tiene que cumplir el requisito de ser combustible. Algunos operadores ofrecen usar un modelo de presentación durante el velatorio y otro más sencillo para la cremación. Si te lo proponen, pide por escrito qué modelo se factura, cuál se incinera y qué ocurre con el primero: es una práctica legítima, pero tiene que estar explicada.
No, y la confusión es frecuente. El féretro o ataúd contiene el cuerpo y se usa en el velatorio y en la inhumación o la cremación. La urna cineraria es el recipiente que recoge las cenizas después de la incineración y su tamaño es de unos pocos litros. En un servicio con cremación se contratan las dos cosas, y en el presupuesto tienen que aparecer como dos partidas distintas.
El féretro que contiene el cuerpo no se reutiliza. Lo que sí existe en algunos operadores es una funda o revestimiento exterior decorativo que se coloca sobre un féretro básico durante el velatorio. Si te ofrecen algo así, pregunta exactamente qué se está contratando y qué figura en la factura: la transparencia en esta partida es un buen indicador de cómo trabaja una funeraria.